Una reflexión sobre ergonomía, dignidad y prevención de riesgos laborales
Muchas residencias han avanzado hacia modelos de atención centrados en la persona, priorizando la eliminación de sujeciones y promoviendo entornos más seguros y respetuosos para los residentes. Este enfoque es, sin duda, un paso imprescindible hacia una atención más humana. Sin embargo, en ocasiones, la implementación de estas medidas deja en segundo plano un aspecto fundamental: las condiciones en las que trabaja el personal que sostiene el sistema día y noche.
En el turno nocturno, las gerocultoras y profesionales de atención directa se enfrentan a situaciones especialmente complejas. Algunos residentes presentan deambulación nocturna, se levantan repetidamente de la cama o se retiran la ropa y el pañal, lo que incrementa el riesgo de caídas y obliga a realizar múltiples cambios de ropa, higiene y ropa de cama en una misma noche.
Es habitual colocar las camas en el suelo. Pero esta solución tiene un impacto directo en quienes deben atender al residente:
trabajar arrodilladas, inclinadas o prácticamente desde el suelo, durante largos periodos de tiempo, realizando esfuerzos físicos intensos y repetitivos.
El resultado es evidente:
- Dolores lumbares y dorsales.
- Riesgo de lesiones musculoesqueléticas.
- Maniobras complicadas cuando el residente está agitado.
- Tropiezos y caídas del propio personal.
Todo ello afecta no solo a la salud de las trabajadoras, sino también a la calidad de la atención que reciben los residentes. Porque un equipo agotado físicamente no puede ofrecer su mejor versión, por mucha vocación que tenga. La prevención de riesgos laborales no puede quedarse a medias
La eliminación de sujeciones es un avance y debe ir acompañada de una reflexión profunda sobre cómo adaptar los recursos, los espacios y la organización del trabajo para que el cuidado siga siendo seguro… también para quienes cuidan.
Es necesario abrir este debate:
- ¿Existen alternativas ergonómicas que permitan atender al residente sin comprometer la salud del personal?
- ¿Se están valorando adecuadamente los riesgos derivados de trabajar en el suelo?
- ¿Podemos mejorar la dotación de recursos, la formación o los protocolos nocturnos?
No se trata de cuestionar la filosofía de atención, sino de completarla. De entender que la dignidad del residente y la salud del trabajador no son objetivos opuestos, sino complementarios.
💥 Cuidar a quienes cuidan también es calidad asistencial
Este mensaje es una invitación a reflexionar, a revisar procedimientos y a escuchar a quienes viven estas situaciones cada noche.
Proteger la salud del personal, protege la calidad del servicio y el bienestar de los residentes.
Asegurarnos que los equipos puedan desempeñar su labor en condiciones dignas, seguras y ergonómicas es una responsabilidad compartida.

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