Decálogo

Decálogo del Abuelo Infiltrado

1. Ver con ojos de residente, pensar con mente profesional
Cada experiencia se interpreta desde la vivencia real de quien depende del sistema, pero se analiza con rigor técnico.

2. La dignidad es el punto de partida y el punto de llegada
Ninguna práctica, por pequeña que sea, puede justificarse si vulnera la dignidad de la persona mayor.

3. Lo cotidiano revela lo estructural
Un gesto, un turno, una conversación o un silencio pueden mostrar fallos sistémicos o buenas prácticas ejemplares.

4. La verdad se cuenta sin adornos, pero con respeto
El objetivo no es señalar culpables, sino iluminar realidades para transformarlas.

5. Escuchar es más importante que observar
Las voces de residentes, profesionales y familias son la materia prima del cambio.

6. La empatía no anula la exigencia
Comprender las dificultades del sector no implica aceptar lo inaceptable.

7. La transparencia es una forma de protección
Cuanto más visibles son los procesos, menos espacio hay para malas prácticas.

8. Cada centro es un mundo, pero los derechos son universales
Las diferencias organizativas no pueden traducirse en desigualdad de trato o calidad.

9. El cambio empieza por nombrar lo que ocurre
Lo que no se dice no existe; lo que se visibiliza puede transformarse.

10. El abuelo infiltrado no juzga: impulsa
Su misión es inspirar mejoras, promover reflexión y fortalecer una cultura de cuidado más humana, profesional y participativa.