Y en el mundo de las #VTC, según los testimonios que ha ido recopilando, ese riesgo cae siempre en el mismo sitio: sobre el trabajador.
Hoy ha vuelto de una cita en su Centro de Salud, y la curiosidad y el interés ha propiciado volver a coger una VTC.
Preguntó, hoy conductora y lo explicó con una claridad que dolía:
“Si tienes un accidente, la franquicia del seguro la pagas tú. Aunque estés trabajando. Aunque el coche no sea tuyo.”
El Abuelo levantó la vista. No por sorpresa, sino por indignación. Porque cuando el riesgo empresarial se externaliza hacia quien menos capacidad tiene para asumirlo, ya no hablamos de un modelo laboral: hablamos de una transferencia injusta de responsabilidad.Juan, desde su mirada técnica, lo desgranó:
El vehículo es de la empresa.
El servicio lo comercializa la empresa.
El beneficio lo recibe la empresa.
Pero el coste del accidente… lo paga el conductor.
Una ecuación que solo puede sostenerse cuando el trabajador está atrapado entre la necesidad y la falta de alternativas.
Y que se agrava cuando se combina con jornadas excesivas, presión por objetivos y cansancio acumulado. Porque un conductor agotado es un conductor más expuesto. Y un conductor más expuesto es, en este modelo, un conductor más endeudado.
El Abuelo lo resumió con una frase que dejó la mesa en silencio:
“Cuando el riesgo se convierte en deuda, el trabajo deja de ser trabajo y pasa a ser apuesta.”
Lo más inquietante es que esta externalización del riesgo no es exclusiva del sector VTC. Juan lo conectó con otros ámbitos que conoce bien:
Cuidadores que asumen responsabilidades sin respaldo jurídico.
Sanitarios a domicilio que trabajan sin recursos suficientes y con desplazamientos inseguros.
Repartidores que pagan averías, multas o accidentes mientras sostienen la logística de miles de empresas.
El patrón es el mismo:
El sistema funciona porque alguien absorbe el riesgo que otros no quieren asumir.
Y ese “alguien” suele ser quien menos margen tiene para defenderse.
Juan cerró la conversación con una reflexión que merece quedarse:
“Un modelo que solo es rentable cuando el trabajador paga los daños no es un modelo: es una trampa.”
El Abuelo, con su mirada de siempre, añadió una última capa:
“Si queremos un país que cuide, primero debemos cuidar a quienes sostienen el movimiento.”
La próxima semana realizaremos una mirada más amplia y necesaria:
El espejo de los cuidados: lo que revela el sector VTC.
No hay comentarios:
Publicar un comentario