Crónica de elabueloinfiltrado La edad que no se ve

Hoy, en la cafetería de siempre, Luis lanzó una pregunta que parecía inocente:

“Abuelo, ¿tú cuántos años tienes de verdad?

”El Abuelo no dudó:

“¿Los del cuerpo o los de la cabeza?”Luis respondió que él tiene 30.

El Abuelo asintió y dijo que 27.

Y ahí, sin pretenderlo, se abrió un tema que rara vez se habla en público: la edad interior, esa que no aparece en el DNI pero sí en la forma de mirar el mundo.

Luis recordó que, con 50 años, en un proceso de selección le preguntaron por qué no hacía cosas “acorde a su edad”.

El Abuelo remató con una frase que debería estar en un manual de ciudadanía:

“Nos ven una carrocería de los años 50, pero no saben que tenemos un motor de 2025.

”Y ese es el punto.

No es una queja.

No es una reivindicación.

Es una constatación: la sociedad sigue evaluando a las personas por la chapa, no por el motor.

Lo que no se ve, pero sostiene todo

La edad interior es la que decide si uno tiene curiosidad, humor, ganas de aprender, capacidad de adaptarse, energía para empezar proyectos o sensibilidad para entender a otros.

La edad interior es la que permite que Luis tenga 30 y el Abuelo 27, aunque los calendarios digan otra cosa.

La edad interior es la que hace que sigan siendo ciudadanos completos, no figurantes de fondo.

Pero vivimos en un entorno que interpreta la edad como un dato técnico, no como una experiencia humana.

Se mira la carrocería y se presupone el motor.

Se mira el número y se presupone la capacidad.

Se mira la década y se presupone la actitud.

Y así se pierde talento, se pierde diversidad, se pierde perspectiva.

No por maldad, sino por inercia.

La pregunta que queda en el aire

Si la edad interior es la que impulsa la vida, ¿por qué seguimos organizando la sociedad como si solo importara la exterior?

¿Por qué seguimos clasificando a las personas por la fecha de fabricación y no por la potencia del motor?

¿Por qué seguimos confundiendo años con límites?

Luis y el Abuelo lo tienen claro:

La edad que importa es la que te permite seguir siendo tú.

La que te mantiene en movimiento.

La que te conecta con el presente.

La que te permite mirar hacia adelante sin pedir permiso.

Hoy no hablaron de edad.

Hablaron de identidad.

De libertad.

De la posibilidad de vivir sin que otros decidan en qué categoría encajas.Y eso, aunque algunos no lo entiendan, es una forma de resistencia.

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