Crónica de elabueloinfiltrado: ¿Por qué seguimos pidiendo a los gerocultores que limpien? Una incoherencia estructural en la Ley de Dependencia

En España, la Ley de Dependencia establece un sistema de valoración que determina el grado de dependencia de una persona y, en consecuencia, los recursos y horas de ayuda a domicilio que puede recibir. Esta valoración se centra —como es lógico— en la capacidad de la persona para realizar las Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD): aseo, movilidad, alimentación, vestido, continencia, etc.

Es decir: el derecho nace de las necesidades de cuidado personal, no de las necesidades del hogar.

Sin embargo, en la práctica cotidiana, nos encontramos con una contradicción que afecta tanto a profesionales como a personas usuarias:  
los gerocultores y gerocultoras asignados para prestar cuidados personales acaban realizando tareas de limpieza del hogar.

Y aquí surge la pregunta incómoda:  
¿cómo hemos llegado a normalizar que un recurso diseñado para el cuidado se utilice para suplir carencias domésticas?

---

Una distorsión que perjudica a todos

1. Perjudica a la persona dependiente
Porque las horas asignadas —ya de por sí limitadas— se diluyen en tareas que no están vinculadas a su grado de dependencia.  
El resultado: menos tiempo para movilizaciones, acompañamiento, estimulación, prevención de riesgos o higiene personal.

2. Perjudica al profesional
El gerocultor/a es un perfil formado para el cuidado directo, no para la limpieza general del hogar.  
Cuando se le asignan tareas que no corresponden a su rol:

- se desprofesionaliza su función,  
- se genera frustración,  
- se invisibiliza su aportación sociosanitaria,  
- y se erosiona la identidad profesional del sector.

3. Perjudica al sistema
Porque se desvirtúa el espíritu de la Ley de Dependencia:  
garantizar cuidados, no suplir servicios domésticos.

Además, esta confusión alimenta un círculo vicioso:  
si el servicio se percibe como “limpieza”, se valora menos; si se valora menos, se financia peor; si se financia peor, se precariza; y si se precariza, se pierde calidad asistencial.

---

¿Por qué ocurre? Tres causas estructurales

1. Falta de claridad en la comunicación a las familias
Muchas familias desconocen que el derecho se concede por cuidado personal, no por mantenimiento del hogar.

2. Ambigüedad en algunos pliegos y contratos
En ocasiones, los servicios se diseñan con una mezcla difusa entre “atención personal” y “tareas domésticas”, sin delimitar qué corresponde a cada perfil profesional.

3. Presión social y cultural
Históricamente, el trabajo de cuidados se ha mezclado con el trabajo doméstico, especialmente cuando lo realizan mujeres.  
Esta herencia cultural sigue pesando.

---

¿Qué deberíamos estar haciendo?

1. Reforzar la identidad profesional del gerocultor/a
Su función es cuidar, prevenir riesgos, acompañar, movilizar, estimular, observar cambios, comunicar incidencias.  
No limpiar cristales ni hacer una limpieza profunda de la casa.

2. Diferenciar claramente dos servicios
- Atención personal (gerocultor/a)  
- Servicio doméstico (limpieza profesional)  

Ambos son necesarios, pero no son intercambiables.

3. Comunicar mejor a las familias
Explicar desde el primer día qué cubre la Ley de Dependencia y qué no.  
La transparencia evita conflictos y mejora la satisfacción.

4. Replantear los modelos de financiación
Si una persona necesita limpieza, debe poder acceder a un servicio específico, no “camuflarlo” dentro de la atención personal.

---

Un cambio necesario para dignificar el cuidado

La Ley de Dependencia nació para garantizar derechos de cuidado, no para sustituir servicios domésticos.  
Si queremos un sistema sostenible, profesional y digno, debemos alinear:

- lo que se valora,  
- lo que se financia,  
- lo que se contrata,  
- y lo que realmente se hace en el domicilio.

Reconocer y proteger el rol del gerocultor/a no es solo una cuestión laboral:  
es una cuestión de calidad asistencial, de justicia profesional y de respeto a las personas mayores.


No hay comentarios:

Publicar un comentario