Cronica de elabueloinfiltrado Cuando un rumor basta para exponer el edadismo estructural

Hoy el Abuelo y Juan se han encontrado con esta noticia paseando por el parque. No entienden de football pero si de lo que es el #edadismo

Aunque no hay ninguna confirmación en fuentes periodísticas fiables de que Claudia Sheinbaum haya dicho que “Messi debe dejar paso a los jóvenes en el mundial de football” ni que haya hecho declaraciones edadistas sobre él. Lo que existe es un rumor viralizado en redes y YouTube, sin respaldo de medios serios. La única referencia encontrada es un vídeo que habla de una “supuesta declaración” y reconoce que no está verificada .

En estos días ha circulado un rumor en redes: que la presidenta de México habría criticado a Lionel Messi por “no dejar paso a los jóvenes”. No importa que la afirmación no esté verificada; lo relevante es por qué semejante frase resulta creíble para tanta gente.

Porque vivimos en una sociedad donde el #edadismo está tan normalizado que ya ni sorprende imaginar a una autoridad pública cuestionando a alguien… por cumplir años.

El simple hecho de que este tipo de rumores prendan tan rápido revela algo incómodo: 
hemos convertido la edad en un criterio de exclusión social, laboral y simbólica. 
Y lo hacemos sin rubor.

Messi (como cualquier persona mayor de 35, 50 o 70 años) no necesita “dejar paso”. 
Necesita lo mismo que cualquier ser humano: ser evaluado por su capacidad real, no por su fecha de nacimiento.

Pero el edadismo funciona así: 
- Reduce a la persona a un número. 
- Deslegitima su experiencia. 
- La empuja a justificar constantemente que “todavía puede”. 
- Y, lo más grave, lo hace con una sonrisa socialmente aceptada.

Si un presidente, un directivo o un líder dijera que alguien debe retirarse por su raza, su género o su orientación sexual, la indignación sería inmediata. 
Pero si lo dice por su edad… muchos lo ven razonable.

Ese es el problema.

El edadismo es la única discriminación que todas las personas sufrirán si tienen la suerte de vivir lo suficiente. Y aun así, seguimos tratándolo como una opinión válida, no como lo que es: una forma de violencia simbólica.

La experiencia no es un obstáculo. 
La trayectoria no es un estorbo. 
La edad no invalida el talento.

Si algo deberíamos exigir a nuestros líderes (reales o imaginados) es que dejen de reforzar la idea de que las personas mayores deben hacerse a un lado. Porque cuando un país margina a quienes más saben, más han vivido y más han aportado, no rejuvenece: se empobrece.

El debate no es Messi. 
El debate es por qué seguimos aceptando que la edad sea un argumento para excluir.

Y eso sí está confirmado: 
el edadismo es real, cotidiano y profundamente injusto.

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