馃攰 Dicen que el networking en los eventos del sector es ese momento m谩gico donde, entre caf茅s templados y boller铆a industrial, se fraguan alianzas, ideas… y advertencias veladas. Y as铆 fue como, en pleno descanso, una figura conocida del mundo de los cuidados (de esas que hablan bajito pero con la contundencia de un martillo envuelto en terciopelo) me regal贸 una frase para enmarcar:
馃樀 “Aqu铆 no se puede ir pisando callos.”
Lo dijo con esa mezcla de consejo, reprimenda y bendici贸n que solo se domina tras a帽os de congresos, mesas redondas y pasillos donde se decide m谩s que en los propios programas electorales. Todo por una intervenci贸n m铆a en la mesa anterior, donde me atrev铆 (imperdonable atrevimiento) a cuestionar algunos aspectos del panel cuidadosamente dise帽ado para que nadie se despeine.
Porque, claro, en nuestro sector hay verdades universales:
- Las mesas redondas deben ser redondas… pero no demasiado.
- Las preguntas deben ser profundas… pero no inc贸modas.
- Las cr铆ticas deben existir… pero preferiblemente en voz baja, en privado y con margen para negarlas despu茅s.
Y ah铆 estaba yo, rompiendo la coreograf铆a, marcando el paso donde otros prefer铆an deslizarse. Pisando callos, seg煤n la versi贸n oficial. Aunque, si somos sinceros, para pisar callos primero tienen que estar en medio del camino, y algunos llevan a帽os ocupando el pasillo entero.
Lo fascinante es que la frase no ven铆a de mala fe. Era casi un recordatorio afectuoso de c贸mo funciona el ecosistema: cuestionar est谩 bien, siempre que no se note demasiado. Se帽alar incoherencias es sano, siempre que no se se帽ale a nadie. Y aportar mirada cr铆tica es fant谩stico, siempre que no altere la foto final del evento.
Pero resulta que, en un sector que presume de transformaci贸n, innovaci贸n y valent铆a, quiz谩 ya va tocando asumir que los callos que duelen suelen ser los que necesitan atenci贸n. Y que el verdadero riesgo no est谩 en quien los pisa, sino en quien los protege como si fueran patrimonio hist贸rico.
As铆 que s铆, puede que vuelva a pisar alguno. No por deporte, sino porque avanzar implica mover los pies. Y porque, si algo necesita este sector, es menos miedo al roce y m谩s ganas de caminar.
Al final del caf茅, mi interlocutora sonri贸. Yo tambi茅n. Cada uno entendi贸 lo que quiso. Pero me qued茅 con una certeza: si hablar claro es “pisar callos”, entonces quiz谩 es hora de cambiar de calzado… o de camino.
馃樀 “Aqu铆 no se puede ir pisando callos.”
Lo dijo con esa mezcla de consejo, reprimenda y bendici贸n que solo se domina tras a帽os de congresos, mesas redondas y pasillos donde se decide m谩s que en los propios programas electorales. Todo por una intervenci贸n m铆a en la mesa anterior, donde me atrev铆 (imperdonable atrevimiento) a cuestionar algunos aspectos del panel cuidadosamente dise帽ado para que nadie se despeine.
Porque, claro, en nuestro sector hay verdades universales:
- Las mesas redondas deben ser redondas… pero no demasiado.
- Las preguntas deben ser profundas… pero no inc贸modas.
- Las cr铆ticas deben existir… pero preferiblemente en voz baja, en privado y con margen para negarlas despu茅s.
Y ah铆 estaba yo, rompiendo la coreograf铆a, marcando el paso donde otros prefer铆an deslizarse. Pisando callos, seg煤n la versi贸n oficial. Aunque, si somos sinceros, para pisar callos primero tienen que estar en medio del camino, y algunos llevan a帽os ocupando el pasillo entero.
Lo fascinante es que la frase no ven铆a de mala fe. Era casi un recordatorio afectuoso de c贸mo funciona el ecosistema: cuestionar est谩 bien, siempre que no se note demasiado. Se帽alar incoherencias es sano, siempre que no se se帽ale a nadie. Y aportar mirada cr铆tica es fant谩stico, siempre que no altere la foto final del evento.
Pero resulta que, en un sector que presume de transformaci贸n, innovaci贸n y valent铆a, quiz谩 ya va tocando asumir que los callos que duelen suelen ser los que necesitan atenci贸n. Y que el verdadero riesgo no est谩 en quien los pisa, sino en quien los protege como si fueran patrimonio hist贸rico.
As铆 que s铆, puede que vuelva a pisar alguno. No por deporte, sino porque avanzar implica mover los pies. Y porque, si algo necesita este sector, es menos miedo al roce y m谩s ganas de caminar.
Al final del caf茅, mi interlocutora sonri贸. Yo tambi茅n. Cada uno entendi贸 lo que quiso. Pero me qued茅 con una certeza: si hablar claro es “pisar callos”, entonces quiz谩 es hora de cambiar de calzado… o de camino.

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