Crónica de elabueloinfiltrado Siga la Obra


Este domingo pasado, mi compañero de habitación (que se desplaza en una silla eléctrica de última generación) y yo decidimos salir a desayunar al centro de Madrid. Dos veteranos con ganas de calle, de café y de anécdotas. Como chavales de 18 años reviviendo historias por la ciudad.

La aventura comenzó con el transporte público. Tres autobuses para llegar “casi” al centro. ¿Por qué tres? Porque no todas las estaciones de metro están adaptadas para personas con movilidad reducida. Salir a la superficie puede convertirse en una odisea. Y sin embargo, ahí estábamos: sorteando barreras, cruzando miradas curiosas, y disfrutando del trayecto como si fuera parte del desayuno.

Nos miran como si fuéramos dos viejos locos. Quizás lo seamos. Pero también somos dos ciudadanos que se niegan a quedarse en casa, que reclaman su derecho a vivir la ciudad con dignidad. Porque la accesibilidad no es un lujo, es una necesidad. Y la sensibilidad hacia las personas mayores (y hacia quienes viven con alguna discapacidad) sigue siendo una asignatura pendiente.

Hoy, entre cafés y semáforos, nos sentimos parte de una obra en construcción. Una ciudad que aún tiene mucho por hacer para ser verdaderamente inclusiva. Por eso, desde esta pequeña crónica urbana, lanzamos nuestro cartel imaginario:

Puerta del Sol → SIGA LA OBRA

Porque la obra no ha terminado. Porque cada paso que damos es también un paso hacia adelante para todos.

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