Inspirado en hechos reales. Cualquier parecido con empresas, personas vivas o muertas es pura coincidencia.
Hoy, mientras iba en autob煤s al centro con mi compa帽ero de habitaci贸n (que se desplaza en una silla el茅ctrica de 煤ltima generaci贸n) vivimos una escena que me dej贸 pensando. Una mujer conversaba con otra que cuidaba a una persona mayor. Interesados, la preguntamos por su trabajo, nos cont贸 que ten铆a autorizaci贸n para trabajar, pero que no estaba dada de alta porque “no le interesaba”. Tambi茅n a帽adi贸 que no ten铆a formaci贸n ni cualificaci贸n, aunque estaba a cargo de esa persona de lunes a viernes, de 7 de la ma帽ana a 7 de la tarde, y algunos fines de semana como “extras”, ayud谩ndola en todas las actividades porque era dependiente.
No es un caso aislado. Y, aunque pueda parecer una an茅cdota cotidiana, refleja un problema profundo que afecta a todo el sector de los cuidados.
馃挰 Cuando la informalidad se normaliza, todos perdemos
Perdemos como sociedad, porque dejamos en manos de la precariedad algo tan esencial como el bienestar y la dignidad de las personas mayores.
Pierden los profesionales formados, que ven c贸mo su trabajo se deval煤a frente a pr谩cticas irregulares.
Pierden las familias, que creen estar “ahorrando” cuando en realidad asumen riesgos legales, laborales y humanos.
Y pierde, sobre todo, la persona mayor, que merece cuidados seguros, cualificados y respetuosos.
馃挕 La buena noticia: podemos hacerlo mejor
El sector de los cuidados est谩 lleno de profesionales comprometidos, preparados y vocacionales. Personas que estudian, se forman, se reciclan y trabajan con una 茅tica impecable.
La profesionalizaci贸n no es un capricho: es una garant铆a.
Garant铆a de calidad.
Garant铆a de seguridad.
Garant铆a de dignidad.
馃懆馃懇馃懅馃懄 Construir un sector fuerte es tarea de todos
Administraciones, empresas, familias y profesionales.
No podemos mirar hacia otro lado cuando vemos situaciones que precarizan, invisibilizan o ponen en riesgo a quienes cuidan y a quienes son cuidados.
Tampoco podemos permitir que la informalidad se convierta en la norma.
La soluci贸n pasa por regular, formar, reconocer y dignificar.
Por apostar por la cualificaci贸n.
Por exigir condiciones laborales justas.
Por entender que cuidar no es “echar una mano”: es una profesi贸n.
馃搶 Cuidar bien es un acto de pa铆s
Y cada vez que defendemos la profesionalizaci贸n, estamos defendiendo un modelo de sociedad m谩s justo, m谩s humano y m谩s responsable.
Ojal谩 llegue el d铆a en que escenas como la de hoy sean la excepci贸n.
Mientras tanto, sigamos hablando, visibilizando y construyendo un sector del que podamos sentirnos orgullosos.
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