Cronica de elabueloinfiltrado La vivienda en España: un problema urgente que no se resolverá solo construyendo más

La vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los ciudadanos, especialmente en las grandes ciudades. Madrid, Barcelona y otros núcleos urbanos concentran una demanda creciente mientras los precios de compra y alquiler siguen alejándose de la capacidad económica de muchas familias.

La respuesta habitual suele ser la misma: construir más viviendas.
Pero quizá el verdadero problema sea más complejo.
A corto plazo, España necesita aumentar la oferta. Miles de personas buscan una vivienda asequible y no la encuentran. Los jóvenes retrasan su emancipación, las familias destinan una parte cada vez mayor de sus ingresos al alojamiento y muchas empresas tienen dificultades para atraer talento por el coste de residir en determinadas zonas.
Sin embargo, cuando observamos las tendencias demográficas de las próximas décadas aparece una paradoja.
España registra una natalidad muy baja y una población cada vez más envejecida. Si las previsiones demográficas se cumplen, dentro de varias décadas podríamos encontrarnos con una realidad muy diferente a la actual. Construir masivamente sin una estrategia de largo plazo podría generar, en determinadas zonas, un exceso de oferta futura y un elevado número de viviendas vacías.
Por eso quizá la verdadera pregunta no sea cuántas viviendas debemos construir, sino dónde, cómo y para quién.
Mientras las grandes ciudades sufren una enorme presión residencial, buena parte de la denominada España vaciada dispone de viviendas desocupadas, suelo disponible y capacidad para recibir nueva población. El problema no es únicamente inmobiliario. Es también de movilidad, empleo, servicios públicos y conectividad.
Si una persona puede trabajar, desplazarse, acceder a servicios sanitarios, educación y comunicaciones de calidad, la distancia a una gran ciudad deja de ser una barrera insalvable.
Tal vez haya llegado el momento de pensar en un gran plan nacional que combine vivienda, transporte, digitalización, desarrollo empresarial y equilibrio territorial.
No se trata de enfrentar ciudades y mundo rural.
Se trata de entender que el problema de la vivienda no puede resolverse de forma aislada. Forma parte de una cuestión mucho mayor: cómo queremos distribuir la población, la actividad económica y las oportunidades durante los próximos cincuenta años.
La urgencia está en los próximos diez o veinte años. Pero las decisiones que tomemos ahora condicionarán varias generaciones.
Los problemas complejos raramente tienen soluciones simples.
La vivienda en España tampoco las tiene.
Precisamente por eso, lo que más se necesita no es una medida aislada. Es una estrategia de país.

No hay comentarios:

Publicar un comentario