crónica de elabueloinfiltrado Cuando la profesionalidad no basta: sentarse en el banquillo por hacer lo correcto

Imagina esto: eres director/a de una residencia. Has actuado con rigor, has protegido los derechos de la persona mayor, has mediado entre familiares enfrentados sin tomar partido. Has cumplido con tu deber. Y aun así, un día recibes una notificación: estás imputado/a.

No por negligencia. 
No por mala praxis. 
No por una decisión tuya. 

Sino por un conflicto familiar que nada tiene que ver con tu trabajo.

De repente, tu nombre aparece en un procedimiento penal. Y aunque seas inocente, aunque la investigación lo demuestre, aunque tu empresa te apoye, hay una verdad que golpea con fuerza: te vas a sentar en el banquillo.

En ese momento entiendes algo que nadie te explicó cuando asumiste el cargo: 
la dirección es responsable incluso de lo que no controla.

Porque en este sector, cuando surge un conflicto, la figura directiva se convierte en el blanco perfecto. Es visible, es accesible, y representa a la institución. Y eso la convierte en vulnerable.

La pregunta es: ¿somos realmente conscientes de lo que implica dirigir una residencia? 
¿Somos conscientes de que una imputación injusta puede arrastrar reputación, estabilidad emocional y futuro profesional, aunque después seas absuelto/a?

Por eso es imprescindible que los grupos y entidades del sector den un paso adelante. No basta con “apoyar moralmente”. Hace falta protección jurídica real, protocolos claros, acompañamiento institucional y una posición firme frente a denuncias sin fundamento.

Porque cuando un/a director/a se sienta en el banquillo por haber hecho lo correcto, no solo se está poniendo en riesgo a una persona. 
Se está poniendo en riesgo a todo el sistema.

No hay comentarios:

Publicar un comentario