El Abuelo asistió esta semana a un acto que, más que una presentación de un libro, fue una lección viva sobre cómo debe tratarse a las personas: con rigor, con humanidad y con una hospitalidad que no se improvisa.
El protagonista del encuentro fue Josep de Martí, que presentó en el Campus Madrid de la Universidad de Navarra su libro “En la Residencia las Marismas…”, una recopilación de 50 historias reales que muestran la complejidad, la belleza y las contradicciones del cuidado en las residencias. Un libro que no adorna la realidad: la ilumina.
Pero lo que más llamó la atención del Abuelo no fue solo el contenido, sino la forma. Josep tiene esa capacidad rara de hablar de lo difícil sin dramatizar, de lo cotidiano sin banalizar y de lo técnico sin perder la calidez. Su mirada combina experiencia, ironía fina y una honestidad que desarma. Habla desde dentro, desde muchos años de escuchar, observar y acompañar.
Y allí, en la sala, ocurrió algo que dice mucho de él y de la institución que lo acogía: la Universidad de Navarra no organizó un acto, organizó un encuentro.
Un espacio donde estudiantes, profesionales y curiosos pudieron conversar, preguntar, discrepar y aprender. Donde la hospitalidad no fue un gesto, sino un estándar. Desde la bienvenida hasta el vino español final, todo transmitía una idea clara: aquí las personas importan.
El Máster en Diseño y Gestión de Servicios de Hospitalidad demostró que la hospitalidad no es un concepto reservado a hoteles o restaurantes. Es una filosofía aplicable al cuidado, a la docencia, a la gestión y a la vida. Es crear contextos donde la gente se siente vista, escuchada y respetada.
Josep, con su estilo directo y cercano, encajó en ese marco como si siempre hubiera pertenecido a él. Habló de transformación, de los retos del sector, de la necesidad de profesionalizar sin deshumanizar y de cómo las historias reales (las que él recoge con tanta sensibilidad) son la brújula que debería guiarnos.
El Abuelo salió del acto con una certeza:
cuando la academia se abre a la realidad y la realidad se deja acompañar por la academia, el cuidado avanza.
Y cuando personas como Josep de Martí lideran esa conversación, avanzamos todos.

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